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¿Cómo se escribe un chiste?

cómo se escribe un chiste

¿De qué trata?

La escritura del chiste es el 50% de un show de Stand Up

Vamos a ver cómo se escribe un chiste y la importancia de la escritura. Cómo se escribe un chiste. Los elementos de un chiste. La forma de escribir chistes de Stand Up. Reglas generales sobre cómo escribir un chiste. Cómo contar chistes.

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La importancia de cómo se escribe un chiste para su éxito

¿Cómo se escribe un buen chiste de stand up? 

Muchos opinan que lo importante en el Stand Up Comedy no es lo que se dice sino cómo se lo dice. Estoy de acuerdo, pero solo en parte. No hay que subestimar la importancia de la escritura. Para mí es el 50 % del éxito de un comediante.

Cómo contar un chiste de stand up es importante, pero tiene que haber una base sólida para que algo sea gracioso.

Muchas veces me dicen, “Vos, con tu acento, podés decir cualquier cosa y la gente se ríe”, y la verdad es que no. Te puedo asegurar que lo intenté. Cuando digo algo que no sorprende, la gente no se ríe. 

Por ejemplo, no alcanza con decir que los argentinos se vuelven locos por el asado y no paran de tomar mate. Si después no viene un remate que sorprende, solo es una observación. Y las observaciones pueden generar simpatía y sonrisas, pero no risas explosivas.

 

Un Buen texto es la base del éxito de un Show de Stand Up 

Es verdad que hay comediantes que gracias a su forma de decir las cosas pueden convertir algo que no parece gracioso en papel en algo muy humorístico. Ahora, imagínense que encima de saber hacer eso, tienen un buen texto… se convierten en las estrellas de la comedia. Por esta razón es importante entender perfectamente cómo se escribe un chiste y cuales son las claves para que tengan éxito.

 

La estructura de un chiste

Vayamos a lo importante, ¿Cómo se escribe un chiste de Stand Up? O lo que es lo mismo, ¿Cuáles son las partes de un chiste? Todos los chistes tienen cuatro elementos:

1. TEMA

2. SENTIMIENTO

3. ARGUMENTO

4. REMATE (un ejemplo gracioso)

 

Cuando escribimos, tomamos nuestras ideas, ocurrencias, anécdotas, y les damos forma de chistes de Stand Up, preguntándonos cuál es el tema, el sentimiento, el argumento y el remate. Es fundamental entender los conceptos básicos de cómo se escribe un chiste para que sea gracioso. 

El objetivo de los primeros tres elementos es instalar el chiste pero no ser gracioso. En realidad, todo lo contrario. Se anuncia un tema que nos importa (tema) y damos un sentimiento sincero con respecto a ello (sentimiento). Después decimos por qué nos hace sentir así (argumento). Recién el cuarto elemento, el remate, ilustra todo lo dicho anteriormente con un ejemplo gracioso.

Los cuatro elementos no siempre se dicen de forma explícita, pero siempre están y el comediante tiene que saber cuáles son. Cuando no lo sabe, el chiste resulta confuso. 

Implementar esta estructura hace comprender dónde está realmente lo gracioso del chiste: cuáles son las opiniones (inconscientes) y experiencias detrás de la idea y cuál es la mejor forma para decirlo a gente totalmente desconocida. Por eso te recomiendo que escribas tus chistes con los cuatro elementos. De lo contrario, muchas veces te quedarás a mitad de camino.

En muchos libros y cursos usan la fórmula Premisa-Pie-Remate. La premisa son las primeras dos partes del chiste (tema y sentimiento), y el pie la segunda parte (argumento). Enseñando me di cuenta que es más claro separar los cuatro elementos de un chiste. Cuando se escribe o se cuenta un chiste puede confundirse, pero separandolo en cuatro queda todo mucho más claro.

 

Los elementos de un chiste

Teniendo en mente cuales son los elementos fundamentales para saber cómo se escribe un chiste gracioso, ahora veremos los cuatro uno por uno. Como hemos diho anteriormente dividimos el chiste en 4 partes.

1. Elegir un Tema

Para escribir un chiste, primero hay que elegir un tema: ¿de qué se trata tu chiste? Se puede escribir sobre (casi) cualquier cosa. Más adelante vamos a ver con más detalles cómo elegir y buscar temas, y cuáles convienen ser evitados y en qué momento.
 
Por ahora lo importante es que el tema te interese: que tengas una opinión o un sentimiento fuerte sobre él. Si a vos no te importa lo que estás diciendo, ¿por qué le tendría que importar al público?

 

2. Tu sentimiento sobre el tema

Ya elegiste un tema que te importa, ahora hay que formular una opinión sobre él: preguntarte qué te pasa con ese tema y cómo te hace sentir. Este sentimiento también es llamado actitud.
 
Formular nuestras opiniones es un proceso importante en la exploración de una rutina humorística. Para que se enganche el público, para que se identifique y para generar un vínculo, hay que tener una opinión y defenderla. Acá no vale jugar a lo seguro. 
 
Los comediantes que no tienen un punto de vista definido no son interesantes para el público. Solo están hablando de cosas y más cosas: “Sabés que Freud dice que un artista tiene que expresar lo que está en la mente inconsciente del público. La razón por la que muchos comediantes no convencen, es porque no lo creen. No hay punto de vista.
 

Opiniones Fuertes

 
Comedia no es escaparse, es afrontar los hechos”, decía Mort Sahl. Con esto, hago referencia a la intensidad y no necesariamente al contenido. Una opinión fuerte puede ser sobre cualquier cosa, desde la guerra en Afganistán hasta la forma de un jabón.
 
Hay que ser lo más preciso posible con el sentimiento. No es lo mismo decir “odio” que “me da vergüenza”. Muchas veces tenemos una sensación negativa con respecto a un tema, pero no siempre sabemos bien cuál es y menos todavía por qué. En mis clases, no paro de preguntar a los alumnos: “¿Qué te pasa con eso? ¿Cómo te hace sentir? y ¿Por qué?”. El Stand Up requiere la capacidad de cuestionarse e implica una búsqueda de autoconocimiento para encontrar la propia voz.
 

Ejemplos de opiniones sin el sentimiento claro

 
~ “Las bolsas de plástico no sirven”: entendemos que no te gustan las bolsas de plástico, pero no nos alcanza para saber cómo te sentís realmente con respecto a esas bolsas. ¿Las odiás? ¿Te molestan? ¿Te ponen nervioso?
 
~ “Todos los políticos son corruptos”: esta frase en sí no nos aclara sobre lo que te pasa con los políticos. Probablemente será algo negativo, pero también puede implicar indiferencia (como son todos corruptos, preferís ni gastar energía en pensar en ellos). 
 
La pregunta es: ¿cómo te hacen sentir los políticos corruptos? ¿Los odias? ¿Te dan asco o vergüenza ajena? ¿Te ponen tristes? Cada sensación es diferente y llevará a otro tipo de remate.
 

Actitudes Básicas

 
Siempre vuelven los mismos sentimientos, también llamados actitudes básicas:
~ Odio.
~ Me parece raro.
~ Me molesta.
~ Me da miedo.
~ Es difícil.
~ Es estúpido.
~ Me da vergüenza.
~ Es incómodo.
 
Tomemos el ejemplo del supermercado y formulemos varios sentimientos con respecto a él:
~ Odio ir al supermercado.
~ Hay cosas que me molestan de los supermercados.
~ Ir al supermercado puede ser frustrante.
~ Hay cosas en el supermercado que son raras.
~ Me da vergüenza ir al supermercado.
~ Me siento perdido en el supermercado.
~ Es estúpido ir al supermercado.
~ Ir al supermercado es difícil.
 

El humor surge de lo negativo

 
El humor siempre surge de la frustración, el enojo, el odio, la molestia, la vergüenza, la incomodidad. No se puede hacer humor sobre algo que nos pone feliz. Lo vamos a ver más en detalle, pero es importante tenerlo en cuenta.
 

3. El argumento

El siguiente paso es explicar el por qué de lo dicho anteriormente: formular un argumento que explique por qué nos sentimos de cierta forma con respecto al tema. Muchas veces sabemos que algo nos molesta, pero no siempre tenemos muy clara la razón. Acá de nuevo, puede que haga falta una búsqueda para tratar de entender nuestras ideas y pensamientos antes de poder presentarlos a un público. 
 
Contestamos el por qué de nuestra opinión: ¿Por qué odio algo? ¿Por qué me molesta? ¿Por qué algo me parece difícil?
 
Ejemplos de opiniones con el argumento “Las bolsas de plástico me ponen muy nervioso porque nunca logro abrirlas” y “Odio a los políticos porque son todos corruptos”. A la hora de saber cómo se escribe un chiste de Stand Up no hay que perder de vista este enfoque.
 

Importancia del argumento en cómo se escribe un chiste

 
Insisto en que muchas veces no sabemos las razones de nuestras opiniones y sentimientos. En general, no tomamos conciencia de lo que pensamos. Si preguntás a alguien si le gusta que lo deje su pareja, te va a decir que no. Y si le preguntás por qué, te va decir: “Es obvio…”. 
 
Y después se quedará en silencio. Puede haber varias razones por las que nos moleste que nos dejen y puede ser diferente según cada caso. Por ejemplo, te puede doler que te dejen porque querés estar con la otra persona, porque no querés estar solo, porque lastima tu ego o por miedo financiero… hay miles de razones posibles. ¡Lo que menos funciona en el argumento es generalizar! Hay que ir a lo concreto. 
 
Tomemos otro ejemplo: la convivencia es difícil. Probablemente todos pensamos lo mismo, pero la pregunta es “¿por qué la convivencia es difícil para vos?”. Hay que buscar razones concretas. Decir “la convivencia es difícil porque mi pareja es complicada” no es concreto. Algo concreto sería dar un ejemplo de lo complicada que es. Puede ser porque ronca, habla mucho, siempre pelea, tiene una madre difícil.
 
A través de ese proceso, puede pasar que cambies tu opinión sobre ciertos temas. ¡Perfecto! Estás abriendo tu mente. Con un argumento concreto, el remate aparece casi solo. Porque te lleva a un momento real de tu vida, una experiencia que te hizo llegar a formar esa opinión. De esta situación concreta va a salir lo gracioso.
 

Ejemplos de argumento de un chiste.

 
1. Premisa (tema y sentimiento): “Odio ir al supermercado”.
En el argumento (pie), damos un ejemplo concreto de por qué odiamos ir al supermercado:
– porque siempre me pierdo.
– porque nunca encuentro nada.
– porque siempre me encuentro con mi vecina.
 
2. Premisa: “Me da vergüenza llegar a la caja y darme cuenta de que no traje dinero”.
En el argumento (pie) explicamos por qué nos da vergüenza olvidarnos de llevar plata al supermercado.
Argumento:
– porque la gente me mira.
– porque me hace sentir que soy pobre.
– porque no sé qué decirle a la cajera.
– porque tengo mi carrito lleno de cosas y lo tengo que dejar ahí.
 
Lo mejor es siempre mantenerte cerca de la verdad, contar algo que te pasa o te pasó realmente. Desde ahí, es mucho más fácil hacer reír.
 

4. El remate

En un chiste de stand up, el «remate» es la parte final que proporciona la conclusión humorística o el giro ingenioso que provoca la risa en el público. 
 
Es la frase o la observación que remata el chiste y entrega la parte más divertida o sorprendente de la historia que estás contando. El remate suele ser inesperado y juega un papel crucial para hacer que el chiste sea efectivo. 
 
Un buen remate es esencial para provocar la risa y dejar una impresión duradera en la audiencia.

¿Sabes que también tenemos un show de parejas desternillante?

Muchas personas descubren Stand Up Club cansadas del típico teatro de stand up de parejas paseo la plaza.

Las entradas se agotan muy rápido porque el que viene, repite. Y siempre recomiendan el show a sus amigos y familiares.

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La forma de escribir Stand Up

1. No se cuentan historias ni anécdotas

 

Un chiste tiene la forma de una opinión y no de una historia o una anécdota. No funciona en el Stand Up, por lo menos no al principio. La razón principal es porque en una anécdota tendemos a contar muchos detalles que no sirven para el chiste, confunden y cansan al público. 

También pasa que, para que una anécdota funcione en un show de Stand Up, la gente tiene que creer que pasó de verdad. De lo contrario, la gente cree que el comediante inventó una historia para ser gracioso y este se queda con ganas de decir: “Tendrían que haber estado”.

 

Por la misma razón, existe la trampa de decir: “Lo que voy a contar ahora, pasó de verdad”. Sentir la necesidad de hacer esta aclaración es un indicio de que lo que estás contando es anecdótico. Además, instala una duda en la mente del público: “¿Será que todo lo que dijo hasta ahora fue inventado? ¿Por qué lo aclara ahora?”. No conocen al comediante y entonces ya no saben cómo tomar todo lo que cuenta. Se pueden sentir engañados y se desconectan.

 

Las historias y las anécdotas solo funcionan cuando el público ya conoce al comediante.

Eso pasa cuando:

~ el público está integrado por amigos, familiares y/o conocidos del comediante;

~ el comediante es famoso (porque los fans y seguidores de un artista tienen esa sensación de conocer al comediante, de ser su amigo);

~ todos los miembros del público comparten un interés (como un hobby o un trabajo) y la anécdota tiene que ver con eso;

~ el público llega a un punto en el que siente que conoce al comediante, y este puede contar una anécdota. En general, va a pasar más bien hacia el final, cuando el show está saliendo muy bien.

 

¿CÓMO DARSE CUENTA DE QUE ESTÁS ESCRIBIENDO UNA ANÉCDOTA O UNA HISTORIA?

Cuando nos ponemos a contar una historia o anécdota, en general comienza con algo así: “El otro día… y me pasó lo siguiente…”, “Hubo una vez…”, “Cuando tenía seis años, algo muy raro me pasó…”, y usamos mucho las palabras “y después… y después”.

 

¿CÓMO TRANSFORMAR UNA ANÉCDOTA EN UN CHISTE?

Las anécdotas se pueden transformar en un chiste, o varios, dividiéndolas en diferentes partes (según el tema) y aplicando a cada una la estructura de un chiste: tema, sentimiento, argumento y remate.

 

2. El tiempo es aquí y ahora

 
En el Stand Up el tiempo es aquí y ahora. No hablamos en términos de anécdotas, sino que contamos lo que nos está ocurriendo en este momento. Obviamente que se puede hacer referencia a situaciones que pasaron antes, pero contamos cómo nos sentimos en el presente con respecto a estos acontecimientos.
 

3. Escribimos como hablamos

 
El Stand Up tiene la forma de una charla entre el comediante y el público (no de un discurso serio y formal). Entonces, para que parezca natural, tenemos que aprender a escribir como hablamos. A veces no es fácil porque en la escuela aprendimos a escribir en prosa (con frases muy largas), para que sea leído y no dicho. Por eso es importante, cuando escribimos, ir diciendo el chiste en voz alta para saber si suena natural.
 
Cuando hablamos, muchas veces decimos frases incompletas, tiramos palabras sueltas, cortas, y usamos los verbos más simples como: ser, estar, hacer, tener. Cuando escribimos, en general buscamos verbos más complicados como: permanecer, realizar, concretar.
 
En los chistes, también es mejor evitar palabras largas. No es importante hablar correctamente, más bien buscamos usar un lenguaje común y accesible a todos. Así que no hay que preocuparse por la ortografía. Al público no le importa si sabés escribir bien una palabra: nunca se enterarán. Hay comediantes que pierden mucho tiempo y energía pensando en la ortografía. Y se pierden en ese camino. Lo importante es llegar a algo gracioso. 
 
Cuando surge una idea graciosa, te conviene anotarla tal cual te sale. No estamos en la escuela. Y como el Stand Up es parecido a una charla entre amigos, hay que pensar en el público como tal: los tuteamos, usamos palabras informales y gesticulamos. De lo contrario, va a parecer raro, distante y poco auténtico.
 
 

4. Ser exacto, detallado y concreto

Cuando describimos algo, es importante ser exacto con las palabras que utilizamos. De lo contrario, generamos imágenes erróneas en las mentes del público. No hay sinónimos en el Stand Up: cada palabra tiene un significado diferente. El sentido del chiste puede cambiar según la elección de la palabra.
 
Por ejemplo, hay mucha diferencia entre bote, velero y barco (mientras que el diccionario dice que son sinónimos). Un bote evoca algo básico y un velero algo exclusivo. Un chiste puede funcionar o no según la palabra elegida. Cuanto más potente es la imagen, más efectivo será el chiste. Hay que ser concreto para generar la imagen correcta en las mentes de la gente. Decir “gaseosa” es mucho más concreto que decir “bebida”. Porque bebida puede ser agua, cerveza, vino, whisky, Coca-Cola. También es más concreto decir “Coca-Cola” que “gaseosa”.
 

SER SIMPLE, BREVE Y EFICAZ

En un chiste, cada palabra, cada frase, tiene que tener una razón de estar. Si agregamos cosas, la gente se pierde y se confunde, y si pasa varias veces en un monólogo, la gente se cansa porque tiene que hacer demasiado esfuerzo para seguir. El público vino a ver un show de Stand Up, quiere relajarse y no tener que esforzarse. Hay que ir al grano y ser preciso. El humor no es prosa ni literatura. No hay que describir ni explicar cosas, hay que decirlas. Si se puede decir algo con dos palabras en lugar de tres, ¡hacelo! No tiene que ser poético ni elocuente, tiene que ser eficaz. No hay introducciones ni explicaciones.
 

¿CÓMO SACAR LAS PALABRAS QUE SOBRAN DE UN CHISTE?

Para hacer un chiste lo más corto posible, hay que sacar todas las palabras que sobran. ¿Cómo se hace?
1. Escribir todo el chiste.
2. Subrayar el remate.
3. Subrayar en la premisa y el pie todo lo que es necesario para entender el remate.
4. Reescribir todo el chiste con la información que es absolutamente necesaria.
 
Después de escribir el chiste de la forma más corta posible, hay que ensayarlo varias veces en voz alta y probarlo en el escenario con público. Así, se descubre cuál es la forma más natural, corta y eficaz para decirlo. Con el tiempo, se puede dejar de decir la actitud (“odio”, “me molesta”, “me parece raro”) porque se podrá entender simplemente con el tono y el lenguaje corporal. También puede pasar lo opuesto: que a tu chiste le falten palabras y el público no lo entienda.
 

Reglas generales sobre cómo escribir Stand Up

1. Hay que escribir mucho y tachar más

 

Para terminar con algunos buenos chistes en mano, hay que escribir un montón. Y también hay que tachar, y mucho. Solo el diez por ciento de todas tus ideas van a quedar finalmente en tu monólogo. Es así. Hay que atravesarlo. Lo más difícil es sacar lo que está de más porque tendemos a enamorarnos de nuestras propias ideas. Surgieron de tu mente, les diste vida, las nutriste y a veces el resultado es genial. Pero la mayoría de las veces no lo es. 

También te puede servir saber que cuando llegás a escribir veinte páginas, solo dos te van a servir. Puede ser muy frustrante, pero del otro lado muy gratificante al final, cuando obtenés risas fuertes.

 

2. No busques la perfección en la escritura

 
Si buscás la perfección en la escritura de chistes, terminarás cansándote rápido. No existe el momento en el que se vea un chiste en papel y se pueda decir: “Ahora sí, esto es gracioso”.
 
Hasta que no se prueba un chiste en el escenario, no se puede saber si funciona. Hasta los comediantes más exitosos tienen que probar su material con un público en vivo. Es importante tomarse el tiempo para armar bien un chiste, pero tampoco exageres porque se puede volver contraproducente.
 

EQUILIBRO ENTRE ESCRIBIR Y ACTUAR

Hacer Stand Up implica buscar constantemente el equilibro entre escribir y actuar. Escribir veinte horas antes de cada show hará que pierdas mucho tiempo y motivación. Encima puede pasar que al público no le interesen para nada las ideas o los temas sobre los que trabajaste tantas horas.
 
Es mejor escribir algo, revisarlo dos, tres veces y probarlo en el escenario lo antes posible. Así, tu próxima sesión de escritura será mucho más fructífera.
 
Un buen equilibro entre escribir y actuar hará que crezcas más rápido. Escribí. Escribí. Actuá. Actuá. 
 
Cuando las cosas no salen tan rápido como queremos, podemos caer en la tentación de enfocarnos demasiado en uno de los dos: la actuación o la escritura. En el primer caso, pensamos: «En realidad lo importante no es lo que decís sino cómo lo decís».
Aunque ese pensamiento tenga algo de verdad, es una pobre excusa para dejar de mejorar tu monólogo desde el texto. No dejes de escribir para mejorar tu material y tener cosas nuevas. La otra es pensar: «Primero tengo que escribir un monólogo genial y después voy a volver a actuar (y a romperla)».
 
La escritura se tiene que ir probando con el público. Si no, queda todo en suposiciones de lo que podría funcionar.
 

3. Burlarse de uno mismo

 
Conviene que el/la comediante se apropie de la parte ridícula en varios momentos.
 
Cuando se burla demasiado de otros, queda como agrandado/a (especialmente, al principio de un monólogo cuando no ganó la simpatía del público todavía). La gente prefiere la humildad del comediante que se ríe de sí mismo. A veces, ponerse en ese lugar como comediante puede hacer que un chiste funcione.
 
Por mucho tiempo (casi dos años), intenté hacer chistes sobre la gente que se queja mucho. Decía que lo odiaba y daba mis razones. Nunca funcionó. El público me miraba con cara de «Ah bueno, ¿al señor no le gusta que nos quejemos? ¿El señor no se queja nunca?». Solo me di cuenta con el tiempo. Cuando lo probaba en el escenario, veía que no se reían. Al final, pude hacer funcionar ese material diciendo que yo me quejo mucho y que encima me gusta. El remate es el mismo, pero a partir de ese momento el público se puso de mi lado y comenzaron a reírse.
 
Me pasó lo mismo con un chiste sobre la gente que se cae en la calle. Solo comenzó a hacer reír cuando contaba lo que yo hago cuando me caigo en la calle y no describiendo la reacción ridícula de otra gente.
 
A algunos comediantes, les cuesta ponerse en el lugar del ridículo. Es un tema de ego. Para ser comediante, hay que poder mostrarse vulnerable y torpe, como un payaso. Eso es lo importante, y no si algo te pasó de verdad o no. En el escenario, mostramos una versión exagerada de nosotros mismos. Claramente eso no quiere decir que no se pueda reír de otra gente, especialmente cuando el público ya está de tu lado. Lo ideal es encontrar un equilibrio entre los dos tipos de material.
 
Igual, recomiendo que, cuando te rías mucho de otra gente, al final cierres ese material con un chiste que sea sobre vos. Esto mantiene al público de tu lado.
 
 

4. Ser original

Hay que ser original, no tanto en los temas pero sí en la mirada, la opinión sobre algo o la manera de abordarla. Es muy difícil encontrar un tema original. Primero, porque no hay tantos que permiten la identificación con la mayoría del público, y segundo, porque ya está todo hecho.
 
De todos modos, es interesante seguir buscando temas originales. Siempre se puede contar algo que nos toca a todos y que, hasta ahora, a ningún comediante se le ocurrió.
 

5. Hacer Stand Up no es dar una clase

En el Stand Up no funciona dar clases de algo. ¿Sabés mucho de fotografía y querés explicar cómo se saca una buena foto? No es para Stand Up. A la mayoría de la gente, no le interesa. Lo que sí podés hacer es explicar por qué te frustra tanto no lograr sacar una buena foto, poniendo énfasis en la emoción (la frustración).

Todos nos podemos identificar con la frustración de no poder lograr algo. Igual, siempre hay un mensaje. A través del humor, damos una mirada diferente sobre el mundo.

 

6. ¿Cúando se termina de escribir un chiste?

Ha buena comedia no se escribe, se reescribe. La escritura no termina con hacer un chiste una vez en el escenario (aunque la gente se haya reído). Tampoco lo descartamos porque no funcionó una vez. Lo volvemos a mirar, tratamos de mejorarlo y lo probamos otra vez.
 
Lo pulimos. Y así varias veces hasta encontrar la mejor forma de decirlo. En general, hay que probar un chiste mínimo diez veces para que quede asentado, pero también puede ser veinte o treinta. Y a partir de ahí, siempre hay que estar abierto a agregar algo más al chiste, algún giro imprevisto.
 
Hay que maximizar el potencial de los chistes. Los monólogos más eficaces se construyen con el tiempo y sobre un material que ya funciona.
 
El monólogo se puede mejorar de las siguientes formas:
~ Sacar todas las palabras que sobran (chistes más cortos significan más risas por minuto).
~ Buscar remates más fuertes.
~ Agregar chistes, profundizando la idea.
~ Agregar sobreremates.
~ Agregar y mejorar los actings.
~ Agregar callbacks.
~ Convertir la premisa en una línea de 3.
 
Veremos lo que son premisas, actings, sobreremates, callbacks y líneas de 3 en el Capítulo: Tipos de remates. Hay que exprimir el material hasta tener una rutina explosiva.
 
Todo el proceso, desde la idea inicial hasta el chiste terminado, puede llevar semanas. Y para que todo un show esté a punto, meses y hasta años. Una buena ilustración sobre el proceso de construcción de material es el documental Comedian con Jerry Seinfeld.
 
A veces cuando uno está atascado, siente la tentación de borrar todo y empezar de cero. ¡No funciona! No se tira el material, se mejora. De lo contrario, es como comenzar de cero una y otra vez. Conviene mejorar lo que ya tenemos. Un material excelente se construye sobre un material bueno.
 

LA CALIDAD ES MÁS IMPORTANTE QUE LA CANTIDAD

La prioridad de un comediante novato debe ser lograr cinco minutos explosivos para poder brillar en cualquier show. Lo másimportante es la calidad y no la cantidad. Un club de comedia llama al comediante que tiene cinco minutos excelentes, no a uno que tiene una hora de nivel intermedio.
 
Hay que mejorar el material que ya funciona y sacar un chiste solo cuando se puede reemplazar por uno mejor.
 
Cuando tengas cinco minutos excelentes, podés ir agregando más, pero de a poco, buscando mantener el nivel. 
 
Si se te ocurren muchas ideas que por ahora no encajan en tu monólogo, se pueden guardar para más adelante. En algún momento, te van a servir. Por ahora, conviene trabajar con las ideas que se puedan sumar a tu material, el cual ya funciona.

Breve resumen sobre cómo se escribe un chiste de Stand Up

En resumen, el post destaca la importancia de la escritura en el Stand Up Comedy, afirmándola como el 50% del éxito de un comediante. Se profundiza en la estructura de un chiste, compuesta por tema, sentimiento, argumento y remate. Se enfatiza la importancia de ser preciso y concreto al expresar las opiniones y sentimientos, así como la necesidad de burlarse de uno mismo para conectar con el público.

Se proporciona información detallada sobre la elección del tema, la formulación del sentimiento y el desarrollo del argumento, con ejemplos prácticos. Además, se señala que el Stand Up no se trata de contar historias o anécdotas, sino de expresar opiniones de manera humorística, siempre en el tiempo presente.

Se ofrecen reglas generales sobre cómo escribir Stand Up, destacando la necesidad de escribir mucho, tachar más y buscar el equilibrio entre escribir y actuar. Se recomienda no buscar la perfección en la escritura, sino probar el material en el escenario para conocer su efectividad. Se insiste en la importancia de la reescritura y la mejora continua de los chistes.

Te invitamos a visitar nuestro blog de Stand Up donde podrás descubrir más artículos sobre los show de humor.

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