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Profesionalismo en Stand Up

Profesionalismo en Stand Up

¿De qué trata?

¿Quieres dar un salto al profesionalismo en Stand Up?

Bienvenidos a la fascinante travesía de la comedia en nuestro mundo del Stand Up. En este emocionante artículo, exploraremos las claves para alcanzar el éxito en el escenario, desde la importancia de actuar con frecuencia hasta aprender a respetar tu tiempo cómico. 

Descubre cómo dar el salto de calidad que llevará tus presentaciones al siguiente nivel y cómo manejar circunstancias difíciles con gracia y agudeza. Además, nos sumergiremos en la intrigante noción de la persona escénica en el Stand Up, revelando los secretos para conectar con tu audiencia y convertirte en un maestro del humor. 

¡Prepárate para desbloquear el potencial cómico que hay en ti y hacer que las risas resuenen en cada rincón del escenario!

 

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La clave del Comediante: Actuar mucho

 

Al principio lo más importante de tu carrera como comediante es actuar mucho. Ya lo mencioné antes, pero insisto con este tema. Las horas de vuelo en el escenario harán que te sientas cada vez más natural allí.
Entonces, tratá de agarrar todas las posibilidades que puedas para actuar. Al comienzo es importante subir al escenario y no la cantidad de minutos que te den en él. Lo más difícil son los primeros tres minutos de tu monólogo, en los cuales te tenés que ganar al público. Una vez que lográs cautivar al público, lo demás se hace mucho más fácil.

 

LA IMPORTANCIA DE LA ESCRITURA

Por otra parte, recomiendo no dejar de lado la escritura. Un club de comedia pide un promedio de una risa por cada dieciocho segundos, o sea tres o cuatro risas por minuto (y si es más, mejor). Dominar la escritura es una de las claves para el profesionalismo en Stand Up.
 
También de los comediantes profesionales se espera que puedan sostener este ritmo por lo menos veinte minutos, con diferentes tipos de público. Esta intensidad de risas se logra en primer lugar desde la escritura, siendo prolijo y eficaz. Es fundamental armar un texto donde no sobre ni una palabra para lograr la máxima atención del público.
 
En este libro vas a encontrar muchos consejos para mejorar como comediante pero mi recomendación más grande es que no pierdas el placer y la alegría de actuar, queriendo resultados demasiado rápido.
 
Por último, lo que tienen en común los buenos comediantes es que se divierten en el escenario, aunque el público (todavía) no lo haga, e infectan a los espectadores con su alegría. Hacela propia, más allá de los nervios.

 

Respetar tu tiempo en el escenario

 

 Una de las cosas más importantes para un club de comedia o un productor es que un comediante respete su tiempo en el escenario. También lo mencioné antes, pero insisto con este tema porque muchísimos comediantes, no solo principiantes, no logran hacerlo. Muchas veces hay un reloj o el lugar te pone una luz cuando se acaba tu tiempo, pero no siempre es así.

Acá un par de consejos para evitar que te pases de tiempo en el escenario.

 

ENSAYAR EL TIEMPO

Si te dan siete minutos, hay que ensayar un monólogo de cinco minutos. Después, con las risas, aplausos y el hecho de que en general hablamos más lento en el escenario que ensayando, van a ser siete en el escenario. Dominar el tiempo sobre el escenario es un factor esencial hacia el profesionalismo en Stand Up

 

CHISTES CORTOS AL FINAL

Conviene que tus últimos chistes sean cortos para poder cortar el monólogo donde sea necesario. Cuando te avisan que tu tiempo se acabó, hay que poder redondear lo antes posible (no más de treinta segundos). Muchos comediantes comienzan con un chiste nuevo en este momento y así se pasan de tiempo, entre dos a tres minutos.

 

¿QUÉ HACER CUANDO NO HAY RELOJ NI LUZ?

Aunque no haya reloj, la responsabilidad de respetar el tiempo que le dieron siempre es del comediante. Se le puede pedir a un compañero que te avise, o al sonidista que te pase alguna señal, igual si falla por alguna razón, la responsabilidad es tuya.

También podés llevar un reloj. El mejor momento para mirarlo es cuando el público se está riendo: si es muy obvio que estás controlando la hora, lo mejor es, como siempre, reconocerlo. Si te ven mirar más de una vez, es raro. Es como un momento muerto, de desconexión con el público. Y a vos también, como comediante, te saca del momento cuando tenés que mirar mucho tu reloj.

Lo ideal es tener uno de esos relojes con cronómetro que vibran cuando se te acaba el tiempo pautado. Queda muy profesional. Te conviene programarlo un minuto o dos antes del final. Así podés redondear lo que estás contando. No da cortar un chiste en el medio. Hoy en día casi todos los celulares tienen cronómetro con alarma. El peligro es confundirla con un llamado o mensaje entrante, o alguna otra notificación

Dar el salto de calidad: hacia el profesionalismo en Stand Up

 

Los clubes de comedia buscan comediantes de garantía. Son comediantes que hacen explotar a cualquier público el noventa porciento de las veces, y que en el otro diez porciento (los shows difíciles) logran por lo menos hacer un show digno. 

En este sitio, vamos a ver diferentes aspectos para formarte como comediante profesional.

 

Primero, te va a ayudar mucho encontrar tu persona escénica. No es algo que se puede forzar y a veces lleva bastante tiempo (incluso, años). Pero una vez que la hayas encontrado vas a comenzar a diferenciarte de los demás comediantes. Lo veremos bien en detalle en este sitio. 

También habrá que aprender a manejar circunstancias difíciles y distracciones para que no pierdas la atención del público durante el show. A veces hay que tratar con personas que molestan al show (como alguien del público que no para de hablar), o con algún ruido que interfiere. Vamos a ver las diferentes situaciones, especialmente las concernientes a los famosos hecklers.

 

EXPERIENCIA: LA BASE DEL HUMORISTA PROFESIONAL

Recomiendo sumar experiencia actuando en bares y restaurantes, donde, al contrario de un club de comedia o teatro, no están dadas las circunstancias ideales para el Stand Up. Una vez que te manejes bien en estas circunstancias, actuar en un show cuidado te resultará sumamente más fácil. Actuarás con confianza en el escenario, lo que hará que el público te escuche con atención. 

 

Lo ideal es estudiar, aprender y practicar los siguientes aspectos del Stand Up: presentar un show, improvisación con el público, manejar eventos sociales y empresariales, producción de un show de Stand Up y unipersonales. Cada uno requiere habilidades especificas y te harán un comediante mucho más completo. 

Investigaremos cada uno en profundidad (menos los unipersonales porque considero que para hacer un unipersonal vas a encontrar todas las habilidades necesarias en las demás disciplinas). Ahora veamos uno por uno brevemente.

 

PRESENTAR UN SHOW

Cuando presentás un show, te vas a topar con algunas de las tareas más difíciles que hay en el Stand Up. Tiene una parte bien visible en el escenario que consiste en abrir el show (que en sí, es lo más difícil), dar la bienvenida al público, calentarlos, presentar a los comediantes y cerrar el show. También hay un lado invisible, cómo manejar la energía, las expectativas y los tiempos.

 

Recomiendo aprovechar cada oportunidad que tengas para presentar, porque con cada show vas a crecer muchísimo como comediante (y por suerte hay bastantes posibilidades porque muy pocos quieren o se animan a hacerlo).

 

IMPROVISACIÓN CON EL PÚBLICO

Saber improvisar con el público en un show de Stand Up es un arma muy poderosa. La gente lo ama si es hecho de forma simpática, porque se sienten una parte activa del show. Improvisar genera mucha conexión con el público y lleva a la gente al presente. Por eso puede ser especialmente eficaz para generar clima al principio del show y para levantar un show que no está yendo muy bien.

 

EVENTOS SOCIALES Y EMPRESARIALES

Actuar en un evento es todavía más difícil que en un bar o restaurante. Lo que tienen en común es que no poseen las mismas provisiones técnicas como en un teatro (muchas veces no hay sonido, tampoco escenario ni iluminación) y puede haber muchas distracciones: suenan celulares, gente que se levanta, que llega, va al baño, mozos sirviendo, chicos jugando.

 

Lo que hace que un evento sea particularmente difícil es que la gente viene como invitada a una fiesta, y en general ni siquiera sabe que va a haber un show. El primer objetivo de un comediante en un evento no es hacer reír (todavía), sino lograr que te quieran escuchar. En general los invitados deciden en los primeros tres minutos del show si van a escuchar o no.

 

Aparte de aportar un montón de aprendizaje, lo interesante de los eventos es que pueden significar un ingreso importante para un comediante de Stand Up.

 

PRODUCCIÓN DE UN SHOW DE STAND UP

Hay factores que influyen en tu actuación y que no siempre están en tu poder. Hay que saber cuáles son. Por eso recomiendo leer atentamente la parte sobre producción en este sitio, aunque no tengas intenciones de producir algún show. Vas a aprender cómo se tiene que armar un lugar para un show de Stand Up. 

Si no se respetan ciertas condiciones, puede pasar que tu actuación no salga como lo esperado. Te conviene saber cuáles son las que influyen de forma negativa y cuáles pueden generar un mejor clima. Así podrás anticiparte y hacer recomendaciones si la situación lo permite. También evitarás auto-flagelarte si el show no sale tan bifen como esperabas, y no será tu culpa.

 

UNIPERSONALES

Los unipersonales tienen la particularidad de que juntan casi todos los aspectos, especialmente si nadie te presenta porque en este caso tendrás que presentarte a vos mismo. Además, haciendo tu unipersonal, lograrás realmente entender y manejar los ritmos y las pausas para mantener la atención del público durante (mínimo) una hora.

 

¿Qué hacer cuando nadie se ríe?

 

Estás haciendo tu monólogo y nadie se ríe… ¡puede pasar!

Hay días en los que el público está medio ausente o distraído, y hay días en los que el comediante no está del todo conectado.

Muchos comediantes siguen con su monólogo como si nada, esperando un pequeño milagro. Puede pasar que de repente se enganchen con algún chiste, pero es poco probable. Si no te está funcionando lo que estás haciendo, no tiene sentido hacer más de lo mismo. Hay que hacer algo diferente.

 

EL ERROR MÁS COMÚN

El gran error de los comediantes novatos es comenzar a acelerar (porque están desesperados por llegar al próximo remate y así ojalá lograr una risa). Después de un tiempo, simplemente quieren llegar lo antes posible al final de su monólogo y bajarse. En este caso, es mejor decir “gracias” y bajarse. En realidad hay que hacer todo lo contrario: ir más despacio.

Cuesta saber cuál es la razón por la que nadie se ríe en el momento que estás en el escenario, pero se pueden hacer varias cosas.

 

LA COMUNICACIÓN ALEGRE

Lo primero que hay que hacer siempre es poner más alegría, más sonrisa: infectar al público con tus ganas de estar ahí y de pasarla bien. Obviamente cuando el show no está saliendo bien, no lo estarás sintiendo y tendrás que fingirlo.

 

PONER MÁS ENERGÍA

En segundo lugar, hay que poner más energía para despertar al público y a vos mismo como comediante. Puede pasar que, sin darte cuenta, te hayas subido al escenario con pocas pilas o que estés distraído. También puede ser que el público está con sus pensamientos en otro lado. 

Hablar más fuerte, poner más énfasis en lo que decís (variar el tono), hablar más rápido y usar más el cuerpo puede dar ese impulso que necesita el show. Con hablar más rápido no quiero decir correr a través de tu material sin que la gente te pueda escuchar ni reírse. Sugiero poner más ritmo y velocidad a tu monólogo, no deshacerte de él lo antes posible.

 

MIRAR A LA GENTE A LOS OJOS Y ACERCARSE A ELLA

Cuando el público esté en otra, hay que buscarlo. Esto se puede lograr a través del contacto visual. En lugar de mirar al público en general, pasás a buscar la mirada de cada persona (un par de segundos a cada una). Eso hace que el público se conecte con vos y se haga presente en el momento. Siente que le estás hablando directamente.

Para conectarte más puede convenir ponerte en el borde del escenario y hasta bajarte, acercarte literalmente a él. Si el comediante lo hace de forma simpática, genera conexión y trae al público al momento presente.

 

PROBAR OTRO TIPO DE MATERIAL (SI TENÉS)

Puede pasar que al público no le interese o no le cause gracia lo que estás contando por la razón que sea. Tal vez para el material que estás haciendo, el público sea demasiado joven o grande.

Hay que ir por otro lado, probar con otro material para ver si se engancha con otro tema.

 

HABLAR O IMPROVISAR CON EL PÚBLICO

Si pusiste más sonrisa, alegría, energía, estableciste contacto visual, ya probaste un par de temas diferentes y el público sigue sin engancharse con lo tuyo, lo único que te queda para romper la desconexión es salir de tu monólogo y comenzar a hablar con la gente.

Se puede improvisar algo gracioso con el público o simplemente charlar con él sin tratar de obtener risas. Puede ser especialmente eficaz cuando haya poca gente. Tal vez no sea lo que tenías pensando hacer, pero te puede salvar la noche.

 

EJEMPLOS DE IMPROVISACIÓN EN STAND UP

En la parte sobre Improvisación de este sitio veremos más en detalle cómo improvisar en Stand Up. Por ahora está bueno saber que hablar con el público puede tomar una forma muy simple. Por ejemplo, si hay un hombre con mucha barba en la primera fila, podés parar y decir: “Gente, les presento a ¡Jesús!… ¡Les pido un fuerte aplauso para Jesús!”, y seguir con tu monólogo. Se puede repetir con algo similar cada vez que no te funciona un chiste.

 

Podés ir más lejos y tratar de improvisar con las respuestas que te dé el público. Ojo, improvisar con el público es muy delicado. Hay que hacerlo de forma simpática y muy respetuosa sino vas a obtener todo lo contrario.

 

Si no sabés improvisar con el público, igual hablá con él sin tratar de ser gracioso. No lo vas a hacer reír pero por lo menos podés tener una charla amigable. La gente no fue a un show de Stand Up para escuchar una charla, pero es mejor que seguir con tu monólogo si este no funciona. 

Negar lo que está pasando genera mucha tensión y antipatía. Le gente termina por odiar al comediante que parece no darse cuenta cómo el público la está pasando. Una vez que hayas logrado la conexión, podés volver a tu material.

 

RECONOCER QUE TE VA MAL

Asumir que no te está yendo del todo bien hace que el público se relaje. Se da cuenta que estás presente y que asumís lo que está sucediendo.

Podés reconocer que te está yendo mal en general, o con respecto a algún chiste en particular. En el último caso se puede hacer varias veces, pero tampoco se puede abusar, como mucho dos, tres veces por monólogo.

A menos que quieras basar tu monólogo en eso. Podés ser el tipo que dice chistes muy malos, uno detrás del otro. Si lo asumís y lo jugás bien, la gente va a terminar por engancharse. Hay que bancarse ese personaje de principio a fin. Si te sale y te divierte, ¡genial! No recomiendo basar tu persona escénica en eso, pero te puede salvar una noche.

 

SUFRIR HASTA EL FINAL

Si ya probaste todo y no te funcionó nada, no te queda otra que sufrir hasta el final… no podés hacer más. Terminás tu rutina, saludás y te bajás.

Tratá de tomarlo con humor y nunca, pero nunca, te enojes con el público, si no vas a perder toda la simpatía de ellos. Si lo podés tomar con humor, por ahí tampoco se ríen, pero por lo menos podés caerle bien. La responsabilidad de hacer reír es tuya. El público ya hizo su parte. Fue, pagó una entrada, se sentó a escucharte, te dio una chance. ¿No le gusta lo que hacés? Puede pasar. 

Hoy no pudiste hacer reír. Es eso, nada más. No hacer reír en un show quiere decir que tuviste un mal día y no que sos mal comediante. Cualquier persona puede tener un mal día en su trabajo. Después podrás ponerte a analizar lo ocurrido y seguro que alguna lección te llevarás.

De vez en cuando te va a ir mal (con el tiempo y la experiencia, cada vez menos). Tomalo con humor, asumilo, atravesalo. Es la mejor lección de humildad.

 

APRENDER DE LO QUE PASÓ

Los malos shows son los que dejan más enseñanzas y te hacen crecer como comediante. Aprovechalos. ¿Duele? Sí, seguro. Pero es parte de eso. Tratá de entender qué pasó y consultá con tus colegas para ver qué puede haber pasado y cómo se sintieron ellos en el escenario con este público.

 

LA CULPA NUNCA ES DEL PÚBLICO, PERO…

Casi siempre el comediante tiene la culpa de que el público no se ría. Si los demás comediantes hicieron reír y vos no, claramente fuiste vos.

Pero puede pasar, por ejemplo en un evento, que nadie te dio una chance, ni te escucharon.

También es posible que el comediante anterior haya hecho tan mal su trabajo que el público perdió la confianza en él y, de paso, en todo el show.

Puede pasar que haya fallas en la organización del lugar (en la parte sobre producción en este sitio, vamos a ver los factores que pueden influir). No está bueno buscar excusas pero tampoco hay que autocastigarse demasiado cuando la responsabilidad fue un conjunto de cosas.

Hay comediantes que piensan que tienen que hacer reír, no importa las circunstancias. Y no es así. Somos personas, no superhéroes.

Manejar interrupciones y distracciones

 

1. ALGUIEN O ALGO INTERRUMPE EL SHOW

Cuando pasa algo inesperado que interfiere en el show (por ej.: suena un celular, alguien se levanta para ir al baño, alguien estornuda de forma graciosa, etc.) o hay algo que distrae (una obra de arte rara colgada en la pared), hay que mencionarlo porque si no el público se puede distraer.

Si el comediante no hace referencia a lo que está ocurriendo, la gente puede pensar: «¿El comediante no lo vio? ¿No va a decir nada?». Si no dice nada, parece estar actuando en piloto automático y el público puede llegar a desconectarse y prestar más atención a lo otro. En inglés dicen: “You have to kill the elephant in the room” (traducción: “Hay que matar el elefante en la habitación”).

El comediante puede improvisar algo en el momento o tener un chiste preparado para cada ocasión. No siempre hay que decir algo, a veces con una mirada el comediante puede mostrar que vio lo que está pasando. Lo importante es no actuar como si no hubiera pasado nada.


HABLAR SOLO DE LO QUE SE VE

Solo hay que hablar de las situaciones que el público ve. Porque pueden pasar cosas que solo el comediante nota desde el escenario y para el público pasan desapercibidas. Ahí es mejor no decir nada. Porque si no estás generando un problema que no existe. Lo aclaramos porque capaz que el comediante tiene un chiste preparado para la situación y quiere aprovecharla, pero si el público no la vio, habrá que explicarla y será forzado.

Cosas que hay que mencionar:

~ Si la decoración es rara o particularmente fea, o chocante (por ejemplo, puede haber cabezas de animales en las paredes).

~ Si no hay nadie sentado cerca del escenario (primeras filas vacías).

~ Si hay chicos presentes.

~ Si hay algún ruido fuerte (de repente o continuo).

~ Si hay un olor fuerte (proveniente de la cocina, por ejemplo).

~ Si estuviste volanteando o haciendo la caja antes del show y ahora estás actuando.

~ Si el escenario es muy alto, muy chico o no existe.

~ Si hay afiches del show dentro de la sala (es estúpido porque la gente dentro de la sala ya sabe que hay show, los hubieran colgado afuera).

~ Si hay algo particularmente vistoso, como un piano enorme.

~ Si la organización es MUY mala. Esto es muy delicado porque no te conviene tener al lugar en contra tuyo, pero a veces es tan mala que hay que nombrarlo para tener al público de tu lado (no te van a volver a invitar para actuar ahí pero tampoco vas a querer).

~ Si alguien llega tarde e interrumpe el show.

~ Si suena un celular.

~ Si alguien se levanta para ir al baño.

~ Gente que habla durante el show (hecklers: lo veremos en el punto siguiente). En ciertos lugares prefieren que no molestes a sus clientes con tus chistes (por ejemplo si van al baño o si llegan tarde). Con mirarlos puede alcanzar.


2. HECKLERS

¿QUÉ ES UN HECKLER?

Un heckler es un término anglosajón para describir a cualquier persona que interrumpe un show. Es una de las cosas que más asusta a los comediantes: que alguien vaya a decir o gritar algo y no saber cómo manejarlo. Puede ser que esta persona se pone a hablar, gritar o aplaudir cuando no lo tiene que hacer. Corta tu monólogo y distrae a los demás. No importa cómo está yendo el show, siempre molesta. 

De un comediante se espera que sepa manejar este tipo de situaciones, que reaccione con humor y que la resuelva de forma elegante. Si un comediante sale de su papel, puede perder la simpatía del público.

Lo que hay que entender de un heckler es que la mayoría de ellos tiene buena intención. Piensan que te están dando una mano, que te están dando pases de gol para que vos hagas reír. Por eso hay que ser simpático con ellos (por lo menos al principio). Obviamente están haciendo todo lo contrario y hay que hacerles entender, de forma muy amable, que preferís que no lo hagan y que se tienen que callar.


¿QUÉ HACER CON UN HECKLER?

En general, la primera vez que alguien interrumpe el show conviene dejarla pasar, especialmente cuando es un mal momento para interrumpir tu actuación. Si vuelve a molestar, ahí sí será necesario intervenir. Puede alcanzar con mirar fijamente en dirección al heckler o a la mesa que provoca problemas. Muchas veces la gente no quiere toda la sala en contra y entiende la indirecta.

Si la persona dice algo gracioso y todos se ríen, está perfecto. La gente fue para reírse. Reconocelo y felicitá a la persona que hizo reír. Si retás a la persona, quedás mal. Si tenés algo gracioso para agregar, ¡decilo! Y recordá lo que dijo la persona, tal vez lo puedas agregar en tu rutina.

Cuando la persona hace un comentario desagradable, no tratés de matarla de una. Especialmente si estás al principio de tu monólogo. La gente todavía no te conoce. Hay que decir algo para que la persona se calle, pero no exagerés. Cuando un comediante trata de callar a un heckler, tiene que escuchar bien al público. Si se ríe y aplaude, significa que va bien. Si se pone tenso, tal vez esta persona no estaba molestando tanto. En ese momento hay que dar un paso atrás.


QUE HACER Y QUE NO

Lo primero que podés hacer es preguntar qué dijo. Ya en esta instancia muchos se achican y no te contestan. Quedan como ridículos. Si te contestan, repetís en voz alta lo que dijo (para que todos puedan escuchar y te dé tiempo para pensar) y muchas veces suena tan estúpido que también quedan como ridículos. Cuando la gente se ríe, volvés a tu monólogo. Si no se ríe, tratás de improvisar algo gracioso pero siempre dando a entender que se tiene que callar. Si no va a pensar que justamente te está ayudando y va a seguir gritando cosas.

Si la persona te sigue hablando, hay que contestar dos, tres veces de forma simpática. Después vale humillarla para que se calle. A esta altura ya vas a tener al público de tu lado. Pagaron para escuchar a los comediantes, no a cualquiera del público.


EJEMPLO DE HECKLER

Ejemplo de hacer callar a alguien del público que trata de ser gracioso: “Mirá, el señor hizo (o intentó hacer) un chiste. Qué fenómeno social más raro. Pagó una entrada para ver un show de Stand-Up y escuchar chistes de comediantes. Y mirá que trajimos un montón de chistes, pero no, el señor dice, ‘voy a llevar mis propios chistes…’ Yo, a veces, voy a una panadería y me llevo un pan. Les digo: ‘creo que el mío es mejor”.

Cuando tratás de callar a alguien, es mejor no mirarlo. Mirás al público para buscar complicidad. Además, para la persona que recibe la burla, es menos fuerte cuando no la mirás. Si esto no funciona, te podés poner más serio (pero siempre con sonrisa) y explicarle que se tiene que callar, que es un monólogo, que el show funciona así.


CASO EXTREMO

En un caso extremo, una persona que no para de interferir, conviene volver a la primera medida: ignorarlo. Aunque le digas algo, no entiende que se tiene que callar. Es como un niño: cuando le dejes de prestar atención, se va a calmar. Si todavía sigue molestando, se le puede ofrecer que se vaya y le devolvés las entradas (nunca lo hacen, y si pasa, será dinero bien invertido).

El último recurso es que el lugar saque a esta persona. Lamentablemente eso no está en tus manos. Preferentemente, esto fue hablado antes del show con el lugar (pero la realidad es que muy pocos lugares se hacen cargo).


¡LO QUE NO PODÉS HACER NUNCA CON UN HECKLER!

¡Nunca llamés a un heckler al escenario! Un comediante lo hace con la idea de humillarlo delante de todos… ¿Y si no lo lográs? ¿Y si lo lográs y la persona se pone violenta? ¿Y si no se quiere ir del escenario después? Peor todavía es cederle el micrófono a alguien del público. ¡No lo hagas nunca! El que tiene el micrófono tiene el poder, vos sos comediante, nunca se lo entregués a otro. Puede resultar imposible recuperarlo.


LOS BORRACHOS

Los peores hecklers son los borrachos porque no se puede razonar con ellos y, hagas lo que hagas, no se van a callar. Acá hay que apuntar a la gente que acompaña al borracho. Porque con ellos sí se puede razonar (si no están borrachos también) y tratar de que ellos se ocupen de que el borracho se calle. Si no hay forma, hay que negarlo, seguir con el show como si nada y esperar a que el borracho se calle porque nadie le presta atención.

Ícono del Stand Up: Don Rickles

Don Rickles encontró su voz cuando comenzó a ignorar su material. Descubrió que el público se conectaba mucho más con sus respuestas dirigidas a callar hecklers que con los chistes que había escrito. Desde entonces, el rápido, afilado e imprevisible Rickles se metió con el público, sin miedo a ofender.

 

Resumen sobre cómo ser un humorista profesional

En resumen, en el fascinante mundo del Stand Up, actuar con frecuencia se convierte en el campo de entrenamiento esencial para pulir nuestras habilidades cómicas. Respetar nuestro tiempo en el escenario es la clave para desarrollar un repertorio sólido y cautivador. 

Al dar el salto de calidad, transformamos nuestras presentaciones en experiencias memorables. Manejar circunstancias difíciles con ingenio se convierte en la marca de un verdadero maestro del humor. 

Y, finalmente, al explorar y comprender la importancia de la persona escénica, creamos conexiones auténticas que resuenan en cada risa. 

¡Que estas lecciones te guíen hacia un camino lleno de risas y éxitos en el universo del Stand Up!

No olvides visitar nuestreo blog para descubrir más post sobre Stand Up de la mano del Belga Kristof.

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